Crónica de un despido anunciado (y 2)

11 comentarios
Cuando llegué al Dpto. Tupymorgan del OCM estaban de mierda hasta el cuello. Tanto que apenas tenían tiempo de explicarnos las aplicaciones a usar, que eran un huevo. Así que la mayor parte del tiempo estábamos mano sobre mano, esperando que el volumen de llamadas bajase para que alguien pudiese enseñarnos; mirábamos el correo, la prensa, webs de cursos, charlábamos...

La primera queja contra mí vino a los tres días. Alguien dijo que siempre me estaba escaqueando y navegando por Internet. Por supuesto fue funcionarialmente miserable y mediocre y no me dijo nada sino que fue directamente a mi jefe, el G.G. Ante éste, me defendí diciendo que no podía escaquearme si aún no tenía trabajo del que escaquearme, ni PC propio, ni login. Y lo de Internet, coño, que no estaba en tiasguarras.com, que estaba viendo mi correo y la Cadena SER.

Pronto descubriría que esta primera acusación vino de CODE, la COordinadora DEscoordinada, una mujer estilo Camila Parker Bowles. A pesar de su pinta machota, tenía fama de ser en el fondo un pedazo de pan. Y era cierto, tenía una pinta muy machota, tipo Vin Diesel. El pan del fondo debía estar muy al fondo porque no llegué a descubrirlo. Me dio mal rollo a los diez minutos de conocerla y ella se encargó de confirmar esta impresión. Instinto femenino lo mío, supongo.

La segunda queja vino un mes más tarde. Un pijoski me había visto justo cuando hacía un disimulado estiramiento de brazos, lo normal que haces cinco veces al día cuando trabajas ocho horas frente a un monitor. Pero a mi jefe, al G.G., le dijo que yo "estaba durmiendo, despanzurrado en la silla”. Y el G.G. es lo bastante obtuso como para creer que -literalmente- me habían pillado roncando y con la babilla rebosando.

En cualquier caso, tanto lo de Internet como lo de estirarse eran cosas que hacían continuamente las cuarenta personas que tenía alrededor sin que nadie se quejase de ellas. Coño, que es lo normal en un call-center. Pero también estaba lo que hacían los demás y yo no: había gente intercambiando pps pornográficos, bostezando a gritos como Hommer, haciendo estiramientos como en un gimnasio, maquetando fanzines con el Photoshop, jugando al Quake, buscando trabajo en Infojobs... Y todo ello se podía ver fácilmente desde cualquier punto del call-center. Pero para ver mis "fallos", dada la situación de mi puesto, había que estar vigilándome exprofeso. De todo lo anterior no se quejó nunca nadie, pero a mí no me pasaban una. Hasta mis compañeros se daban cuenta.

La tercera queja vino en dos partes. Una tarde contesté un correo de mi novia pero por error lo envié a una compañera, trabajadora del OCM, tan buena compañera que cada día hacía todo lo posible por dejarnos a los de InfoForlayo a la altura del barro (con nulo éxito, por cierto) y más de diez veces nos acusó de fallos que no eran tales. O sea, la peor persona para cometer el error. Afortunadamente, ya se había ido a casa y no lo vio, pero lo vería al día siguiente. Envié un segundo mail de disculpa y al día siguiente llegué media hora antes para cogerla antes de que encendiese su PC. Le expliqué lo ocurrido (sin detalles) y le pedí que me abriese el Outlook y me dejase borrar esos mensajes. Y accedió. De hecho, hasta le hizo gracia. Y ahí quedó la cosa. O eso creí yo.

La segunda parte fue que quince días después -repito: quince días- me citan en InfoForlayo y me comunican que estoy fuera del OCM porque "te han sorprendido accediendo al correo privado de un compañero". Con dos cojones. Me ahorro el contar las explicaciones que di a mis jefes; os las podéis imaginar. Me enviaron al D.A.R., Departamento de Asignación de Recursos, a la espera de un nuevo destino.

(NOTA del traductor: un "recurso" es un trabajador.)

En el D.A.R. me enteré por otros cauces de que los pijoskis del OCM planeaban un nuevo recorte de plantilla subcontratada, unas 18 ó 20 personas que en breve también irán al D.A.R. Demasiada gente para reasignar. Me temí lo peor y acerté: 600.000 pesetas y a la calle.

Soy incapaz de describir las ganas que tengo de agradecerles a Vin Diesel y a la excepcional compañera su participación en mi despido. Un amigo me ofrece los servicios de unos rumanos que por 50 € sabrán recompensarles la ligereza con la que juegan con el trabajo de los demás. Otro me recomienda a los colombianos, son más caros pero más profesionales. Pero el verdadero placer sería hacerlo yo mismo, claro.

Cuchillo de palo

15 comentarios
Todo empezó como empieza siempre. La más vieja amiga de mi madre me pidió un simple consejo sobre qué ordenador comprar, ahora que después del piano y la guitarra le ha dado por la informática. Bueno, por la ofimática. Y yo, olvidando todo lo leído en el How-to, le di el consejo.

Todo se desarrolló según el manual: un segundo consejo para contrastar con el de otro pringao, una lista de tiendas recomendables, una opinión sobre la mejor oferta de una lista, una primera visita a su casa para instalar el Office, el módem y configurarle una conexión y hoy una nueva visita para desfacer los entuertos fechos por un estudiante de cuarto de Ingeniería Técnica que le ha estado dando clases de algo parecido a la informática de usuario, dice él.

Hoy he aprendido que soy un pringao y que en la Ingeniería Técnica no enseñan a desinstalar hardware en Windows. Anotación: llamar a la UNED e informarse. No debe ser tan difícil.

Lo mejor ha llegado al final, cuando he ido a crearle una nueva conexión gratuita con Ya.com. En un punto del alta me decía que "Por razones temporales, no podemos gestionar el alta de su conexión ADSL". Me ha encantado la expresión "razones temporales", pero en pantalla se veía claramente que yo intentaba crear una conexión gratuita normal y corriente. Así que he decidido llamar al teléfono que me ofrecía al pie del formulario, el 902 902 902.

Lo diré más claramente: he decidido llamar al call-center de Atención al Usuario de un proveedor de Internet para que me soluciones un problema. Sí, yo, El Teleoperador, qué pasa. Soy un idealista que aún confía en el sistema.

YA: Bienvenido a Ya.com.

TELEOPERADOR (TO): Hola, estoy intentando configurar…

YA: Si es usted cliente de ADSL, marque 1.

TO: Mierda.

YA: Si es cliente de RDSI, marque 2. Si es cliente de Tarifa Plana, marque 3. Si es cliente de conexión gratuita, marque 4. Si no es usted cliente, marque 5.

He marcado cuatro, pensando que si me identifico como cliente a lo mejor me atienden antes. Un pringao idealista e iluso.

YA: Si el motivo de su llamada es una incidencia, marque 1. Si desea información sobre otros productos, marque 2. Si desea modificar sus datos, marque 3.

TO: Y si desea hablar con un ser humano retroceda diez años en el tiempo.

Era un fallo de la web, así que he marcado uno.

YA: Pirulíiiiiiiii, piruláaaaa, tararí, roríiiiii… Su llamada sigue en cola de espera. No se retire, por favor.

TO: Descuida, tengo la cola bien agarrada.

HUMANA DE YA (HU.YA.): Buenas tardes, bienvenido a Ya.com. ¿En qué puedo ayudarle?

TO: *Mute on* No se identifica. Mala señal. *Mute off* Hola, estoy intentando configurar una conexión gratuita para un amigo pero en la web me da un error. ¿Podríamos hacerlo por teléfono?

HU.YA.: Puede hacerlo usted mismo a través de la página web de Ya.com, que es www.ya.com.

TO: *Mute on* Está leyendo el argumentario: es una novata. Segunda mala señal. *Mute off* Ajá… Ya, sí, pero es que la página web, como te decía antes, me da un error. Me dice que no puede hacer el alta de mi ADSL, pero lo que yo quiero es una conexión gratuita, de RTB, de las de siempre. Y he comprobado que el formulario que tengo en pantalla es el de las RTB gratuitas.

Pausa.

TO: ¿Me entiendes?

Pausa.

TO: ...¿Hola?

HU.YA.: Eeh... Sí, un momento, por favor.

Música. Genial. Va a preguntar al compañero qué es una conexión RTB y de qué coño le estoy hablando. Me ha tocado la novata, vaya por Dios. Aplicaré la paciencia que da la experiencia y no lo pagaré con ella, que seguramente advirtió en su entrevista de trabajo que todo lo que sabía hacer en Internet era teclear direcciones web y entrar en chats desde los cibercafés.

YA: Pirulíiiiii, piruláaaaa, tararíiiii, queteviiiii... Enseguida le atenderemos; por favor, no se retire... Pirulíiiii, pringadíiiiiiin...

TO: La culpa es del capitalismo, ella sólo intenta sobrevivir, la culpa es del capitalismo, ella sólo intenta sobrevivir...

HU.YA.: Perdone la espera. Vamos a ver... Mmmm... Sí... A ver... Mmmm...

TO: Sólo intenta sobrevivir, sólo intenta sobrevivir...

HU.YA.: ¿Perdone?

TO: No, nada, es un mantra. Olvídelo.

HU.YA.: Bueno, lo primero que necesito es que me dé una dirección de correo electrónico.

TO: Ah… ¿Para qué?

HU.YA.: Para crearle la nueva conexión.

TO: ¿Pero es que ahora enviáis los datos por correo? ¿No me los puedes dar por teléfono?

HU.YA.: No, ése es el... O sea, que eso es lo que... Bueno, es lo que necesito, una cuenta de correo... Para poderle crear la cuenta. La conexión.

TO: O sea, que yo te doy mi correo, tú me creas la conexión y me envías a mi correo el nuevo usuario y su contraseña. Y luego yo se los doy a mi amigo.

HU.YA.: Mmmm... Sí, eso.

TO: No lo entiendo. Entonces mi amigo, él solo, jamás podría darse de alta. Es absurdo. Yo he creado varias conexiones gratuitas y nunca fue necesario dar una cuenta de correo.

HU.YA.: Un momento, por favor.

YA: Pirulíiiiiii, piruláaaaaa...

TO: Sólointentasobrevivir, sólointentasobrevivir, sólointentasobrevivir...

HU.YA.: Perdone la espera. Mire, tiene que llamar al número 807...

TO: ¿Qué? ¿Para qué?

HU.YA.: Para que le creen la conexión.

TO: Pero si estabas haciéndolo tú. ¿Por qué tengo que llamar a otro número?

HU.YA.: Porque si no me da usted una cuenta de correo tiene que llamar al 807...

TO: ¿Cómo, qué...? Esto no... Vale, vale, está bien. Te daré una cuenta de correo mía, pero es absurdo. A ver, apunta: elteleoperador@yahoo...

HU.YA.: No, lo siento. Tiene que ser una cuenta de Ya.

TO: Ah, genial. O sea, que nadie puede hacerse cliente de Ya como no sea a través de un cliente anterior. Qué bonito, qué familiar. Es como la masonería o el Opus Dei, ¿no? Pues menos mal que tengo una. A ver, apunta: elteleoperador@ya.com.

HU.YA.: Mmmm… A ver... Eh, lo siento, pero me dice que ya existe.

TO: ¡Joder, pues claro que existe, como que es la...! (...) Ay, la hostia.

HU.YA.: ¿Perdón?

TO: Nada, que ya te he entendido. Mejor que tú misma, incluso.

En realidad me pedía el nombre de usuario que yo quería tener, que también sería la cuenta de correo que me darían de alta. La pobre chica aún no lo había entendido o nadie se lo había explicado.

HU.YA.: No le comprendo.

TO: Pero yo a ti sí. Prueba esta dirección: AmigaDeMamá@ya.com

HU.YA.: Mmmmm... Bien, ya está.

TO: Albricias.

HU.YA.: ¿Me dice el teléfono desde el que se va a conectar?

TO: El 91xxxxxxx.

HU.YA.: ¿El nombre del usuario?

TO: ¿El nombre? ¿Para qué?

HU.YA.: Me lo pide el formulario.

TO: Ya, pero es que no quiero darlo. Yo quiero una conexión gratuita y anónima, ¿sabes? No quiero dejar más datos que los imprescindibles.

HU.YA.: Pues necesito saber el nombre.

TO: Ay, vale. El nombre es Samuel.

HU.YA.: ¿Primero apellido?

TO: Toel.

HU.YA.: ¿De segundo?

TO: Gato. Samuel Toel Gato. ¿Vale?

HU.YA.: Eh... Uh... Vale. ¿DNI?

TO: Ocho ceros y una te.

HU.YA.: Eeeeh... No sé si...

TO: Lo cogerá, tranquila, que lo cogerá.

HU.YA.: Ah, pues sí. ¿Dirección?

TO: Pon la que quieras. Total, me la voy a inventar...

HU.YA.: Pero necesito que me deje una.

TO: Sí, sí, pon la que quieras.

HU.YA.: Eeeeh, bueno... Si usted me dice una...

TO: *Mute on* Los organismos inferiores no deberían sobrevivir. *Mute off* Vaaaale. Calle de la Sodomía, número 69. 28001 de Madrid.

HU.YA.: Bien, ya está. A ver, su nuevo nombre de usuario es gratis, contraseña gratis.

O sea, usuario y contraseña genérico. O sea, que no hacía falta que le diese una dirección de correo.

TO: Vale, genial. ¿Me das las DNSs?

HU.YA.: ¿Perdón?

TO: Las DNSs.

HU.YA.: ... Mmmm... No le entiendo.

TO: *Mute on* Estoy seguro de ello. *Mute off* Se supone que o me las dais vosotros o lo configuro para que las asigne el servidor. Ya sabes, los Servidores de Nombres de… Bah, mira, busca a tu coordinador y que te lo diga él, por favor.

HU.YA.: Eh… Sí, un momento, por favor.

YA: Pirulíiiiiiii, piruláaaaaaa... Enseguida le atenderemos, idiota; por favor, no se retire, pobre iluso... Tarariroraaaaaaa...

HU.YA.: ¿Oiga?

TO: Sí, aquí sigo.

HU.YA.: Queee... Que lo que le he dicho, que eso es lo que hay.

TO: ¿Perdón?

HU.YA.: Lo que le he dicho es lo que hay. Y no hay más.

Juro por la memoria de mi padre que transcribo la frase literalmente.

TO: (Suspiro) Ya. Bien, pues nada. Gracias.

HU.YA.: Gracias por llamar a Ya punto...

Clic.

Crónica de un despido anunciado (I)

13 comentarios
Yo trabajaba para una consultoría, vulgo ETT de luxe, y estaba destinado en un organismo semipúblico. Pongamos que la ETT se llama InfoForlayo y que el organismo se llama OCM, Organismo Come-Mierda. Dentro del OCM estaba en un Centro de Soporte Técnico, vulgo call-center, del Dpto. Tupymorgan dando soporte informático de hardware y software a funcionarios. ¿Nos situamos? Bien.

El OCM va a ser privatizado y a la plantilla este futuro no les hace ni puta gracia. Ahora son personal laboral fijo y lo que quieren es convertirse en funcionarios. Lo llevan crudo y lo saben. Y saben que la empresa que les compre lo primero que hará es contratar a todos los subcontratados de InfoForlayo, Filostros Technologies, Sombrajo Solutions y demás o bien los mantendrá subcontratados con su propia ETT, como hace Telefónica con Atento. Y lo segundo será "maximizar la rentabilidad", o sea, ver quién sabe trabajar y quién no y despedir a los últimos. Y eso es lo que temen los pseudofuncionarios del OCM de departamentos como el Tupymorgan.

Durante años han cogido todos los vicios del funcionario sin serlo: trabajan poco, mal, desganados, sin iniciativa ni ganas de aprender. Y saben que cualquier empleado de InfoForlayo trabaja diez veces más y mejor que ellos. Y con ganas, puesto que nosotros hemos bregado antes en trabajos mucho peores. Y quien más quien menos tenemos mil veces más conocimientos que los del OCM.

Si usted fuese el dueño de la empresa que compre el OCM, ¿con quién se quedaría?

Somos un peligro, están puteados y son, cómo decirlo, intrínsecamente funcionarios en el peor sentido de la palabra, no sé si me explico. Así que cada dos por tres con o sin motivo nuestros "compañeros" del Dpto. Tupymorgan se quejan abiertamente de lo mal que trabajamos. Pero sin disimulo, ¿eh?, charlando tranquilamente en la mesa de uno mientras nosotros estamos al lado.

Y si esas quejas llegan a uno de los pijoskis que dirigen ahora el OCM la hemos cagado, porque esos pijoskis deben tener como principal obligación el conseguir que el OCM valga lo menos posible a la hora de venderlo. Quizá por eso a finales del 2004 recortaron la plantilla subcontratada de InfoForlayo en unas quice personas (no sé cómo les fue a las demás consultoras) y según me han soplado volverán a hacerlo en breve, cosa que aún no saben muchas consultoras. Para los pijoskis cuantas más quejas mejor, y en cuanto hay una no tardan ni dos minutos en llamar a mi jefe de InfoForlayo. Y otros dos minutos después, ya está éste repartiendo collejas.

Mi jefe en InfoForlayo era G.G. (Gran Gumias), un tipo capaz de jujanearte 10 € de una nómina de 780 con una mano mientras con la otra firma la compra de un BMW deportivo de más de seis millones de pesetas. Literalmente hablando.

En nuestra nómina había un concepto de "Plus convenido", un pequeño añadido que G.G. asignaba a cada empleado a discreción, basándose en su rendimiento, disposición, habilidades mamatorias o yo qué sé. A comienzos de este año, a la vez que nos aplicaban la subida salarial, nos rebajaban a todos el "Plus convenido", con lo que al final seguíamos ganando lo mismo, una chufa. Algunos incluso menos que antes. ¡Eh, pero todo perfectamente legal, que quede claro! Supongo que esta forma de evitarle gastos a InfoForlayo tendría su contraprestación para G.G., un radio-CD para el BMW o algo así.

De todas formas, a G.G. se la suda todo. El BMW no se lo ha pagado InfoForlayo sino un negocio inmobiliario que tiene aparte. Eso es lo que le da la verdadera pasta; InfoForlayo sólo le garantiza una jubilación.

Abundando en el sudor, a G.G. lo que le importa es que el OCM esté contento, al menos contento con él, que la gente que él ficha para el Dpto. Tupymorgan trabaje bien, no se quejen de nada ni causen problemas. A G.G. se la suda si la queja contra ti tiene o no fundamento. No se va a molestar en defenderte; G.G. te arrea una primera colleja, una segunda y a la tercera pide a InfoForlayo que te sustituyan.

Mientras, tú puedes pedir catorce veces el cambio de destino o un curso de los que te prometió InfoForlayo al contratarte. No hay cambio de destino porque no y no hay cursos "porque los requerimientos del cliente no permiten que faltes durante una semana". Al menos es un motivo. Da igual si se trata de un curso fuera del horario laboral que sólo te exigiría faltar una hora de tu trabajo y en el momento de menos volumen de llamadas: va a ser que no.

Así que estás atrapado, rodeado de "compañeros" enemigos que no te quieren ahí, en una empresa para la que eres un recurso más, como un PC, perfectamente sustituible por otro, haciendo un trabajo muy por debajo del que podrías hacer y horriblemente repetitivo, intentando que tu empresa te eche un cable y te cambie de destino antes de que todo explote y recibiendo sólo collejas, advertencias y terribles presagios de futuros inciertos.

Vamos, lo normal.