31 de diciembre de 2007

La familia, Michael, la familia

La familia está en peligro. Está siendo atacada y hay que defenderla. La familia es lo único importante, Michael.
Os exhorto, pues, a participar familiarmente en este momento de gracia como testimonio de lo que creemos y vivimos en un momento crucial en el que la familia, tanto en España como en Europa, sufre fuertes amenazas. Como cristianos queremos anunciar el evangelio de la familia para iluminar y sostener a las familias cristianas, ya muchas otras que sin compartir nuestra fe sintonizan con la sensibilidad eclesial, en su identidad y misión en la sociedad.

Queremos vivir este encuentro como un modo de celebrar festivamente la solemnidad de la Sagrada Familia de manera que las familias cristianas vivan su vocación de verdaderas iglesias domésticas que por el testimonio de su vida atraigan a otras a realizarse según el modelo dado por Dios en la familia de Nazareth.
Es un extracto de la exhortación que la Archidiócesis de Madrid -o sea, Paco Clavel- publicó el día 12 como convocatoria de lo de ayer. Si alguien puede traducirlo al español actual y explicar qué significa, que lo haga. El resto de tan caduco y melifluo texto lo podéis encontrar en la web Por la familia cristiana de la Archidiócesis, que incluye convocatoria, material gráfico y los discursos de todos los que pasaron por el estrado.

Parece ser que los terribles ataques que sufre la familia cristiana son los miles de abortos anuales, la reforma del divorcio y el matrimonio homosexual. Yo, en mi cortedad, no entiendo por qué eso supone un ataque. Dudo que en la puerta de los meapilas que vi ayer haya hordas de abortistas ansiosos de extirpar úteros, abogados obligándoles a firmar demandas de divorcio ni homosexuales intentando echarles de sus casas, aunque vete a saber. De hecho, esas reformas y peligros que ven a mí me parecen oportunidades para reafirmar su cristianismo:
- Observa -oh, Señor Todopoderoso- cómo nosotros, tus inmundos fieles, resistimos con esfuerzo y fe en ti -oh, Eterno y Superchachi Dios- los terribles ataques y múltiples tentaciones que este Gobierno de herejes pecaminosos arroja a los pies de estos tus diminutos e insignificantes hijos, oh, buen Dios omnipresente que todo lo ves y que vives y reinas por los siglos de los siglos, chimpún.
De lo poco que sé del cristianismo -y que espero olvidar- recuerdo lo del libre albedrío y la resistencia a las tentaciones, así que lo lógico no es prohibir el aborto sino tener la oportunidad de abortar y no hacerlo. Si Dios hubiese prohibido volar agitando los brazos, ¿qué mérito tendría no hacerlo? El mérito es renunciar a lo que puedes hacer, como desear al prójimo, mentir, robar o matar. Pero si te lo prohíben, ¿qué mérito tiene?

Los cristianos son los primeros que deberían exigir el aborto libre y gratuito, el divorcio instantáneo y la despenalización de la homosexualidad en el mundo, porque esas prohibiciones les impiden demostrar al Señor la fuerza de su fe y su entrega. Deberían reclamar esos derechos y luego, por supuesto, renunciar a ellos e intentar que los demás también renunciemos. Es lógico, ¿no? Pero, claro, ¿qué lógica le puedes pedir a quien cree que habla con un zombie extraterrestre que es a la vez su propio padre y una paloma?

Por otra parte, y dicho sea de paso, en esta legislatura se ha aprobado la Ley de Dependencia, la ayuda de los 2.500 euros por niño (bautizado o no), la Ley de Igualdad, el Plan Concilia, la Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia, la Ley contra la Violencia de Sexo, incrementos del salario mínimo interprofesional y pensiones de viudedad (que algo repercutirán en las familias), el Reglamento de la Ley de Familias Numerosas y la creación del Consejo Estatal de Familias. Se podrían haber hecho mejor y más rápido, pero de ahí a decir que no se ha hecho nada o que se ataca a las familias...

Camino de la concentración de hipócritas, recorro entero el Po. Delicias. En la acera de los impares, desde Legazpi hasta Atocha hay un autobús tras otro sin dejar más hueco que el imprescindible para los cruces, como 1,5 kms de autobuses. Cuando llego a la Pz. de Alonso Martínez, donde he quedado con RinzeWind, veo que por la C. de Santa Engracia también se pierden de vista los autobuses. Y cuando me voy a casa, lo mismo en la Av. Ciudad de Barcelona. Esas son las tres calles que vi haciendo de aparcamientos, pero había más. Con tanto autobús en Madrid, los conductores podían haber aprovechado para manifestarse por sus derechos laborales.

Veo pasar a gente hablando en italiano, en alemán, en portugués... Los han traído de todas partes. Muchos grupos llevan panderetas, tambores y guitarras, como una manifestación de perroflautas pero bien peinados y cantando hosannas. Es injusto que haya tantos chistes sobre la tuna y tan pocos sobre los cantacursis de las iglesias; los tunos al menos marcan paquete.

Aparte de los grupos parroquiales, la inmensa mayoría son matrimonios jóvenes con sus hijos, desde bebés hasta unos 16 ó 17 años, bastantes menos pasada esa edad. Por cada padre hay uno o dos niños, lo digo por si alguien quiere tenerlo en cuenta para ajustar los cálculos de asistencia. Personalmente, creo que se debería dividir al menos por 1,5.

Bajando por la C. Génova hacia el cogollo vemos voluntarios de la organización por todas partes, a cascoporro. Llevan un chalequito blanco con el logo de Misión Joven. En muchos puntos alrededor de la Pz. Colón les veo junto a palets con cajas regalando botellines de agua Sousas, para prevenir las famosas deshidrataciones en diciembre. También les veo regalando La Razón como un periódico gratuito más, que valer, valer, es lo que vale: nada. Es una edición especial sobre el acto éste que en toda la mañana no veo leer a nadie: la que no termina en forma de gorrito para protegerse del Sol, termina de alfombrilla en el suelo para proteger el culo. O sea, que el periódico La Razón termina con un culo en portada y restregada por el suelo en la contraportada. ¿Veis? Dios existe y es justo.

También hay distribuidos alrededor de la plaza muchos urinarios portátiles. En más de dos años de manifestaciones es la primera vez que veo una con urinarios. Y falta hacían en las manifestaciones de este palo, que hay mucho señor mayor, mucha próstata pachucha y muchas pérdidas leves de orina. Así resultó que en todas las cabinas que vi entre las 10:30 y las 12:30 había siempre una considerable cola esperando.



El escenario es enorme y está presidido por una cruz así como modernita blanca -más propia de un acto evangelista- y un zombie extraterrestre. Detrás se ve la superbandera de la Pz. Colón y al propio don Cristóbal. Qué estampa. Sólo falta la Guardia Civil y Manolete.



En las calles adyacentes vemos el primer problema que tendremos a la hora de medir: los monitores. Hay unas pantallazas acojonantes retransmitiendo la señal de TV en Castellana, Recoletos y Génova. La gente que ve que no va a llegar hasta la Pz. de Colón, prefiere quedarse a ver la retransmisión en el monitor. Que digo yo que lo lógico, si vas a ver la tele, es quedarte en tu casa calentito y en pijama, que es lo mismo. Pero qué lógica le vas a pedir a quien piensa que los niños nacen pecaminosos y hay que purificarlos con agua del Canal de Isabel II.

Más graciosos son los que se quedan en las gradas montadas en Recoletos y Castellana para la Cabalgata de Reyes del día 5. Desde la mayoría de ellas no se ve ningún monitor, así que se pasan la mañana sentados viendo llegar a los asistentes o mirando a los que están sentados en la acera de enfrente. Que para eso lo mismo, te quedas en casa, pero qué lógica le vas a pedir a quien piensa que su dios se transmuta en un cacho de pan sin sal.

Poco antes de las once comienza la animación. Un chico y una chica (¿de Popular TV?) que se dejaron la gracia en casa dan la bienvenida a los asistentes:

- ¿Cómo están ustedeeeeeeeeeeees?

Tres veces tres lo hicieron, a lo que RinzeWind sentenció: "¿Ves? Esto es una payasada?". Por el micrófono empiezan a salir cursilerías a velocidad supersónica. La ausencia de un guión es dolorosamente patente. Un niño que apenas sabe hablar da la bienvenida a todos "los papás y las mamás"; la presentadora da la bienvenida a un joven asistente "que nacerá dentro de" no sé cuántos meses; el presentador pide un aplauso para los abuelitos, otro para las mámas y se olvida injustamente de los concuñados, que tanto han hecho por la Humanidad; la presentadora asegura que va a dar el número exacto de familias presentes:

- En total hay... ¡¡una familia!! Porque todos somos... ¡una gran familia unida por el amor!

Y la cosa va a más. Me acerco a una papelera y vomito el desayuno. Por el Po. Recoletos llegan miles de personas desde los autobuses que les dejaron vete a saber dónde. Muchos grupos van presididos por la pancarta que les identifica como parroquias de Córdoba, Murcia, Cuenca... Todas estas pancartas son similares en maquetación y tipografía, por lo que las supongo facilitadas por la Conferencia Episcopal. Hay pequeños cartelitos encabezando delegaciones de pueblos más pequeños, también muy parecidas. Hay muchas mochilitas con los colores de la bandera del Vaticano y mucha, mucha gente lleva sillitas plegables y lonas para pasar más cómodos la mañana.



No faltan los que venden banderas, cosa muy a cuento, los retrógrados de Hazte Pis, las señoras con abrigos de baratillo, los carlistas, los pijippys, los que han desperdiciado su vida, los que no saben dónde se han metido... Han venido hasta la Almudena y Clark Kent.



Los de Misión Joven están pesadísimos: que si vaya usted por la derecha, que si vaya por la izquierda, que si no bloqueen la calle... Hacen cordones rarísimos que no bloquean nada, como estas niñas en la esquina de Goya con Castellana, que no te dejaban pasar entre ellas pero podías ir tres metros más allá y rodearlas. No entiendo nada, pero qué lógica le vas a pedir a blablablá.

Entre la asistencia juvenil hay muchas niñas de esas de ahora: flequillo largo sujeto con horquilla, pantalones de pata de elefante con cintura muy baja, botas blancas con pelillo... Con esa mezcla de un poco Britney, un poco Juani y un poco zorra. La misma clase de niñas que ves borrachas cada sábado en la Parque del Oeste, en la tele con una mancha en el pelo o subiendo vídeos a Youtube grabados con una webcam bailando perreo. Jamás habría pensado verlas en algo así.

Durante horas van pasando un obispo tras otro, cada cual más blandito y cursilón que el anterior. Caen las críticas poco veladas al Gobierno y las alusiones escoradas a la inmoralidad del matrimonio homosexual. En los discursos, el derecho a educar a los hijos en la fe se convierte en obligación. Pasan varios representantes de absurdas organizaciones religiosas y no mejoran el nivel del discurso. Pasan padres de familia hablando de lo felicísimos que son. Pasa un tipo que se va de misiones a ¿Angola?, que es justo lo que hace falta en África, milongas de vírgenes y dioses. Si me dieran un céntimo cada vez que alguien pronuncia la palabra amor se los haría tragar con un embudo.

A las 11:30 ya estoy hasta los mismísimos y deseando que esto acabe. Hasta las doce no se conecta con Susan en Roma, que es la hora a la que hemos decidido hacer la medición. Me voy hasta los Jardines del Descubrimiento y hago tiempo viendo un teatrillo en el que varios actores hacen de autómatas de un reloj antiguo. Está muy bien pero apenas tiene público. Deberían anunciarlo como "Teatro cristiano por la familia y la gloria del Redentor", igual así se acercaban los de las orejeras en el cerebro.



Termino mis fotos de control y espero a RinzeWind mientras recuerdo cuando muy, muy joven abrí los ojos y vi que no había Dios, ni Virgen, ni cielo ni infierno. Y recuerdo que fui mucho más feliz que antes al saber que ni ardería ni me aburriría como un mono por toda la Eternidad, que todo tenía un sentido y un por qué, que no existía ningún hijoputa cósmico capaz de aniquilar a toda la Humanidad con un diluvio y que podía pajearme tranquilamente viendo a la vecina que vivía enfrente y que solía cambiarse de ropa con la ventana abierta.

Y por favor, que nadie se moleste en soltarme lo de "no puedes demostrar que no existe". No respondo a gilipolleces.

Todas las fotos:



Este artículo se publica simultaneamente aquí y en El Manifestómetro

11 de diciembre de 2007

Si al menos tuviese gracia...

Uno de estos dos chistes se ha publicado hoy en El País, el otro es una adaptación mía:



La solución, por si alguien la duda, aquí. Y no, lo peor no es lo cavernícola del chiste (a no ser que yo no haya pillado el sutil -muy sutil- mensaje irónico), lo peor es que ni siquiera tiene gracia.

Lo único más estúpido que se puede hacer con ese chiste, aparte de publicarlo, es sentirse ofendido. A ver cuál es el primer colectivo pedorrero que agarra la pancarta. Se admiten apuestas.